miércoles, 20 de octubre de 2010

COMO RESPONDEN LAS PLANTAS A LA MÚSICA



COMO RESPONDEN LAS PLANTAS A LA MÚSICA


Con respecto a la terapia musical, uno de los campos de investigación
más interesante es el efecto de la música sobre el reino de las plantas. Un
pionero en este campo de exploración fue el famoso hombre de ciencia
indio, Sir Jagadas Chunder Bose, cuya investigación está siendo
continuada en la Universidad Annamalai de la India. Los científicos en un
número de colegios agrícolas en este país están trabajando a lo largo de
líneas similares. Y con el creciente conocimiento de las fuerzas hasta ahora
inimaginables en la naturaleza y sus muchas aplicaciones – como, por
ejemplo, en el campo de la electrónica – no existe la facilidad que una vez
hubo para disolver las influencias non-existentes que durante largo tiempo
fueron consideradas como abstracciones puras. La sujeción de las plantas
a la influencia de la música es una de las fases nuevas de la terapia
musical. Es una innovación que no tiene límites. Ciertamente, es un
aspecto de las mágicas artes del futuro.

Para la persona promedio la idea de la música influenciando la
vegetación parece increíble al principio. Debe recordarse, sin embargo,
que el reino de las plantas viene bajo la dirección del reino angelical, y
que los Ángeles literalmente viven se mueven y llevan su existencia en la
música. Por virtud de la íntima relación entre estos dos reinos, el mágico
poder de la armonía que existe en el más elevado se extiende en algún
grado a los procesos de vida del estrechamente unido reino más joven.
Sabemos que en todas las comunidades religiosas del mundo, y en todas
las civilizaciones pasadas y presentes, los hombres han creído no sólo en la
eficacia de la oración silenciosa sino en el poder de los sonidos y las ideas.

Siempre se ha mantenido que las expresiones de un hombre espiritual eran
lo más penetrante, lo más dinámico; pero que todos los otros tipos de
sonido y cada idea tenía poder en proporción a su cercanía a la verdad y
a Dios, y en relación al mundo en donde funcionaban. No estaba asumido
que los ruidos más altos fuesen los más poderosos; al contrario, los sonidos
inaudibles como la “suave vocecita” oída por Job fueron muchas veces
de potencia suprema. Así también las notas claves de los planetas en sus
órbitas que el astrónomo Kepler dijo haber oído son en efecto la música
base del cosmos; aunque ciertamente “mientras este lodoso mato de
decadencia la envuelva totalmente no podemos oírla”.

El materialismo de la ciencia moderna no es tan limitado ni tan formidable
como popularmente se supone que es. Las principales universidades están
mirando con favor los experimentos relativos al efecto del sonido, color y
luz sobre seres humanos, animales y plantas. El trabajo del Doctor J.B. Rhine
en la Universidad Duke es familiar para muchos. Investigadores de otras
escuelas y universidades están siguiendo la guía del Doctor Rhine.

Vamos a tener que mirar a la India para los más significantes resultados de
tales experimentos, pues en ese país los hombres de ciencia no tienen los
prejuicios acostumbrados en occidente para restringir sus esfuerzos. Ya se
ha hecho mención del Doctor Bose, uno de los primeros pioneros en la
India. Uno de sus trabajos publicados sobre el tema es “Movimientos de
Vida en las Plantas”. La investigación que él inició está siendo continuada
en la misma universidad bajo la dirección del Doctor T.C.N. Singh, mientras
un grupo de científicos en nuestros propios colegios agrarios están
trabajando a lo largo de las mismas líneas. El Doctor Singh ha demostrado
que cuando las plantas son excitadas por notas musicales solitarias
sintonizadas a una alta frecuencia, dan distintas respuestas; y que bajo la
irradiación musical ciertas plantas han mejorado tanto en producción
como en calidad.

Los esoteristas durante largo tiempo han enseñado que existe una nota
básica para cada reino en la naturaleza. Estas, tomadas colectivamente,
forman un acorde, o diapasón, del mismo planeta tierra.

Con respecto al efecto de la oración sobre las plantas, el Doctor Singh ha
escrito que el trabajo activo continuado desde 1952, bajo estrictas
condiciones de laboratorio en la Universidad Annamalai, ha mostrado
claramente que la oración intensifica el crecimiento y bienestar de las
plantas. Los ejemplares usados para este experimento fueron fielmente
tratados cada día con la oración y después examinados regularmente
contra las plantas de control. No se usó ningún mantra audible. La
proyección fue mental y por lo tanto silenciosa, sin embargo se observó
una notable superioridad en ambas la actividad vegetativa y la
reproductividad. Cuando dos de las plantas experimentales sufrieron un
ataque de hongos, se usaron oraciones curativas especiales. Este
tratamiento no sólo curó la enfermedad sino habilitó a los pacientes para
crecer y florecer más vigorosamente que las otras, aunque se mantuvieron
las mismas condiciones materiales en ambos grupos.

En un comentario sobre estos experimentos se señaló que las paredes
celulares son muy delgadas, y que el protoplasma en su estado fluido es
más activo en la región de crecimiento de la planta. Además, se sabe que
el protoplasma es altamente excitable a tales factores físicos como la luz,
temperatura, humedad, viento, etc. Pero no se supo hasta después de
estos experimentos que también es sensible al ruido. Los comentaristas
indios concluyeron que las oraciones, en la forma de ondas de
pensamiento, chocaban sobre y modificaban el protoplasma de las
células en el área de crecimiento de las plantas.

Como opuesto a lo anterior, los científicos indios mencionaron otro
experimento con bacterias de las culturas petri-dish. Una vasija fue
reservada como control; las otras fueron maldecidas cada día con
cánticos. Las bacterias que fueron maldecidas no sólo dejaron de
multiplicarse sino que para el final del experimento habían muerto.

Mientras la India puede estar a la cabeza en este tipo de experimentación
musical, el Occidente tiene sus notables contribuyentes, uno de ellos es el
ya citado Doctor Rhine. Otro es el Doctor Franklin Lohr de Princeton, quien
por muchos años ha encabezado experimentos efectuados por la
Fundación Religiosa de Investigación. El Doctor Lohr ha demostrado más
allá de toda duda la eficacia de la oración en la vida, crecimiento y
bienestar de las plantas. Trabajando bajo estrictos controles, se ha
mostrado en forma concluyente que los especímenes tratados con la
oración excedieron en cada respecto a aquellos dejados sin atención.

Así la ciencia física permanece hoy en el umbral del ocultismo básico. De
hecho ha probado un dogma fundamental de la ciencia oculta: que las
fuerzas de pensamiento del hombre son responsables de la creación y
multiplicación de la bacteria dañina, y que las enfermedades del hombre
son una descripción externa literal de sus propios malos pensamientos y
emociones. Por largo tiempo los ocultistas han mantenido esto.

Recientemente apareció allí en la revista inglesa “Predicción” un
interesante artículo, “Sintonice sus plantas a la Música”, por el conocidísimo
músico-escritor, Cyril Scottt, quien escribe sobre varias fases de la música
esotérica. El señor Scott dice al comienzo de su artículo que el Iniciado
conocido por los estudiantes de ciencia oculta como el Maestro D.K. ha
declarado: “Por el descubrimiento de la nota del reino vegetal, por su
conjunción con otras de las notas de la naturaleza, y por su adecuado
resonar en diferentes claves y combinaciones, surgirá la posibilidad de
producir maravillosos resultados dentro de ese reino, y de estimular las
actividades de aquellos devas que trabajan con las flores, frutas, árboles y
hierbas”.

El señor Scott entonces comenta: “Devas, podría quizás recordar a algunos
de mis lectores, es el término genérico para los espíritus de la naturaleza
clasificándolos desde las hadas más pequeñas hasta esos seres de gran
tamaño y belleza que en la religión Cristiana son llamados Ángeles.

“Aún los árboles sucumbirán al poder del amor. Un cálido verano
rescatamos, de una cuadrilla de demolición, un árbol de seis pies y lo
transportamos a nuestro jardín. Estaba lleno de hojas en ese tiempo, y
jardineros expertos nos dijeron que al ser trasplantado en el tiempo
equivocado del año posiblemente no viviría”.

“No obstante, habiéndolo plantado, lo cubrimos de amor por varios
minutos a intervalos por algunos días, y no sólo ha vivido como un árbol
bello y sano, sino que no perdió ninguna de sus hojas hasta la época
cuando todos excepto los siempre verdes quedan desnudos”.

El señor Scott termina su breve y admirable tratado: “Tal vez a algunos de
mis lectores les gustaría intentar el tratamiento con música en las plantas
de su casa y luego observar el resultado. La música registrada en la clave
Fa, la nota predominante en la naturaleza para este planeta (y también la
nota correspondiente al color verde), sería el modo adecuado para el
propósito. Aquellos que poseen jardines quizás también deseen intentar
esto en lechos de flores”.

“Supongo que al así llamado “hombre de la calle”, la idea de “atender” a
las flores con melodía y armonía puede parecerle algo curioso. ¿Pero es
realmente tan curioso si consideramos que estamos ahora en la Era
Acuariana, la cual es y llegará a ser más y más la era de la unificación en
su sentido más amplio? Esto creará una actitud diferente hacia muchas
cosas”.

“Por cuanto en la recientemente finalizada Era Pisciana nadie excepto los
ocultistas habrían imaginado cualquier posible conexión entre las flores y el
arte de la música, ahora, conforme la nueva era avanza, este hecho hasta
aquí insospechado será cada vez más reconocido; y, además, para el
bien de la humanidad”.

* * *

LA MÚSICA
nota clave de la evolución humana
por

Corinne Heline

Traducido por el
Centro fraternal Rosacruz de Santiago,
Chile

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